Existió un momento en nuestra carrera espiritual, en el cual nuestra individualidad no era. En ese tiempo, fuimos espíritus naturales que obedecían a los Maestros de la Creación, como lo son los hermanos Amor y Dicha, y pertenecíamos al común de la esencia del éter, por lo cual formábamos parte de cualquier elemento, de cualquier organismo.
Su justificación se da de la siguiente manera:
El Maestro Joaquín Trincado nos dice, en números exactos (referencia: el huevo de Brahama) el momento de nuestra individualización, iest est; se entiende que antes no estábamos individualizados.
Por necesidad en la comprensión de los elementos de la creación, para formar nuestra alma primera, condition sine qua non.
Tuvimos un principio y este acota nuestro progreso espiritual registrado en el alma; mas sin embargo somos eternos lo que implica que no tenemos principio ni tenemos fin. De esta forma, podemos explicar lo que éramos antes de la individualización, que no está estudiada en toda la obra del Maestro pero que mas sin embargo, está sugerida.
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