UNA es la sustancia que llena el universo, infinitesimal y discreta en su naturaleza, pues de una partícula a otra hay tal independencia que se puede formar con una de ellas un universo entero con todas las propiedades que hereda de su Padre. Esa partícula es llamada: El Espíritu, que por ser tan pequeña todo lo penetra y todo lo domina pues a más de estos atributos, tiene la capacidad de formarse para sí un espacio propio, con cada uno de los eventos en los que participa y se nutre a lo largo de su desenvolvimiento espiritual.
Mas, si la sustancia está hecha de individualidades tales que una de ellas bien podría ser uno de nosotros, pues en ese sentido somos iguales, ¿de dónde tomaríamos para nuestra alma y nuestros cuerpos a esa sustancia que le denominamos materia, si nosotros mismos somos lo más elemental de las sustancias y fuera del espíritu no hay más? La Materia no existiría si no es función del espíritu, que matemáticamente bien podriamos connotar de la siguiente manera;
M=f(e)
en donde "M" indica MATERIA y "e" indica ESPIRITU, quedando un halón para los científicos en el descubrimiento de las leyes que rigen al universo.
Por otro lado; no podemos construir nada que no hallamos antes aprendido, como tampoco podemos mostrarnos como lo que antes no hemos sido, y si somos capaces de mostrarnos rodeados de hermosos cuerpos, con hermosas funciones tan simples como complejas, es porque ya hemos estado en lo más elemental de los materiales que conforman esos cuerpos (materia), como en las funciones que desempeñan (alma).
El inicio de la creación, no podemos determinarlo, no al menos en lo absoluto, pero si en lo relativo a lo que a nosotros compete, pues no somos tan sabios como para afirmar que venimos adquiriendo sabiduría para nuestra alma desde el inicio de los tiempos. EXISTIO un tiempo para la individualización, que no es la misma para nosotros que para los hermanos de mundos más adelantados, como los que habitan al Sol y a otros mundos superiores; tampoco somos tan brutos como para decir que nada sabemos pues nuestra individualidad es patente aun en la comprensión distinta de los mismos conceptos de la creación.
Si somos capaces de manipular moléculas, es porque estas ya están en nuestra conciencia y la conciencia se hace únicamente por la experiencia, misma que no podemos inventarnos; no se trata de creer que somos, sino de decir que somos.
Si hay quienes se individualizaron antes, es porque trabajaron en ello antes que nosotros.
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